PARTO NORMAL, PUERPERIO NORMAL Y PATOLÓGICO.

TRABAJO DE PARTO: se define como trabajo de parto la secuencia coordinada y efectiva de las contracciones uterinas que dan como resultado el borramiento y la dilatación del cuello uterino y el descenso del feto para culminar con la expulsión por la vagina del producto de la concepción.

El PARTO: es el modo activo de expulsión del feto y la placenta.

PARTURIENTA: es la paciente que se encuentra en el proceso del parto, se plantea que una paciente es nulípara cuando nunca a tenido un parto.

GRAVIDEZ: se refiere al número de gestaciones que se han tenido incluyendo abortos, mola hidatiforme, embarazo ectópico y gestaciones intrauterinas que hayan terminado en parto o cesaría. Por tanto una mujer puede ser multigrávidad y nulípara.

CAUSAS DEL PARTO: el parto puede tener una iniciación espontánea, también podrá ser conducido o inducido por indicación médica.

La conducción o inducción se hace con distintos métodos el más utilizado es la inducción con OXITOCINA, también puede ser con prostaglandinas u otros métodos.

Entre los factores que desencadenan la labor o trabajo de parto están:

• Las causas musculares.

• Hormonales.

• Nerviosas.

• Placentarias.

• Y fetales.

Al envejecer la placenta la progesterona disminuye por lo que deja de cumplir su función como inhibidora de la contractilidad uterina. La musculatura lisa uterina esta regida por el potencial de acción de membranas y el equilibrio de la bomba de sodio y potasio.

La oxitocina es de las sustancias que reducen el potencial de membranas y por tanto eleva la excitabilidad del útero.

El aumento en la producción de la oxitocina poco antes de producirse el parto es la mayor excitante de la musculatura uterina.

También las prostaglandinas se producen por la sobre distensión de la musculatura e intervienen como causa hormonal en el desencadenamiento del trabajo de parto.





Se a documentado dentro de las causas nerviosas que un estrés, dolor o tensión emocional pueden desencadenar un parto especialmente si esta próximo a la fecha del parto por predominio de los estrógenos sobre la progesterona.

El descenso de la presentación, el estimulo del pezón y el tacto intracervical pueden originar descargas de oxitocina por el llamado reflejo de Ferguson-Harris. El envejecimiento placentario lleva consigo disminución en la producción hormonal y permite la mayor excitabilidad uterina y el feto también produce en su hipotálamo oxitocino que es enviada a través de la vía sanguínea al miometro para contribuir al inicio de la labor de parto.

ELEMENTOS DEL PARTO: el parto se va ha producir por la interacción de tres elementos que son.

• El motor del parto: dado por las contracciones uterinas y la prensa abdominal.

• El canal del parto: compuesto por el canal óseo de la pelvis y el canal blando.

• Y el objeto del parto: que es el feto.

MOTOR DEL PARTO. La contracción uterina normal tiene una intensidad de 30 a 50mmhg y el tono es de 8 a 12mmhg. La onda contráctil normal del parto se caracteriza por poseer el triple gradiente descendente por el cual la actividad de las partes altas del útero próximas al marcapaso es mayor y domina a las partes bajas mas alejadas de dicho marcapaso.

Este gradiente tiene tres componentes:

• Propagación en sentido descendente.

• Duración menor a medida que desciende.

• E intensidad de la contracción que también disminuye de arriba abajo.

EL CANAL DEL PARTO: es un conducto formado por el canal óseo de la pelvis al cual se le superpone el canal blando que esta formado por el segmento inferior, el cuello uterino, la vagina, la vulva y el perine todas estas estructuras se distienden y aplanan contra la superficie ósea hasta tapizarla para facilitar el deslizamiento del feto en su salida al exterior este canal tiene una curvatura de 90 grados y como centro la sínfisis del pubis, su calibre no es igual en todo su trayecto pues presenta los mismos diámetros que el canal óseo en los diferentes niveles. En su parte inferior se ensancha en sentido antero posterior por la retropulsión del cóccix y por la dilatación vulvoperineal.



LAS CARACTERÍSTICAS Y LOS DIÁMETROS DE LA PELVIS ÓSEA.



OBJETO DEL PARTO: el feto es el objeto del parto y debemos considerar sus dimensiones y diámetros cuando esta a termino, así como la actitud y forma que adopta para facilitar su salida a través del canal del parto su actitud intrautero es de flexión de todo su cuerpo y en el parto adquiere forma de cilindro fetal que esta dotado de elasticidad limitada en su centro por el esqueleto y de mayor elasticidad en la periferia por las partes blandas.

La cabeza fetal es la parte más importante en el momento del parto no tanto por su tamaño como por su consistencia dura.







MECANISMO DEL PARTO DE VERTICE: es el más frecuente y consta de seis tiempos:

• Primer tiempo: orientación, descenso y flexión de la cabeza.

• Segundo tiempo: encajamiento de la cabeza en la excavación pelviana.

• Tercer tiempo: rotación interna de la cabeza.

• Cuarto tiempo. Desprendimiento de la cabeza y encajamiento de los hombros.

• Quinto tiempo: rotación interna de los hombros y externa de la cabeza.

• Sexto tiempo: expulsión de los hombros y deslizamiento del resto del cuerpo.

LA LABOR DE PARTO: se divide en tres periodos que son:

De dilatación.

Expulsión.

Y alumbramiento.

Periodo de dilatación: este periodo comprende desde el comienzo de la labor de parto hasta la dilatación completa es la fase más larga del trabajo de parto y tiene una duración de 8 a 12 horas en las nulíparas y de 6 a 8 horas en las multíparas.

Periodo de expulsión: es el comprendido desde la dilatación completa hasta el nacimiento del bebe y varia desde pocos minutos hasta dos horas sobre todo en las nulíparas.

Periodo de alumbramiento: es el que transcurre desde el nacimiento hasta la expulsión de la placenta y se espera que esto ocurra en un periodo de 30 a 40 minutos.

Periodo de dilatación: el comienzo de la labor de parto ocurre cuando las contracciones tienen una frecuencia cada dos o tres minutos entre ellas y duran de 30 a 45 segundos y como resultados producen modificaciones del cuelo uterino.

Los tres factores que contribuyen a que las contracciones modifiquen el cuello son:

• .la presión hidrostática de la bolsa de las aguas: que al introducirse en el orificio cervical interno comienzan la dilatación y expulsa el tapón endocervical.

• La tracción: que sobre las fibras del cuello uterino ejercen las del cuerpo.

• Y la dilatación activa: por la disposición en espiral por las fibras musculares del útero.

La dilatación cervical en las primíparas horas comienza por el orificio cervical interno mientras el externo ofrece una mayor resistencia primero deberá borrarse y luego dilatar.

En las multíparas dilata y borra al mismo tiempo.

El periodo de dilatación consta de dos fases: la fase latente y la fase activa.



EN EL PERIODO EXPULSIVO: las variaciones pueden deberse no tan solo a los diámetros feto pélvicos sino también a la resistencia de los tejidos blandos maternos, a las características de las contracciones así como a la eficiencia del esfuerzo materno en el pujo que es producido por la presión de la presentación sobre la ampolla rectal durante este periodo a la contracción uterina se suma la acción a la prensa abdominal mediante el pujo y al aumentar la presión intra abdominal se trasmite al contenido uterino y ayuda al descenso del feto, la cabeza fetal se amolda al canal del parto y pueden aparecer edemas en el cuero cabelludo denominado bolsa serosanguinea o caput sucedáneo.

EN EL PERIODO DE ALUMBRAMIENTO: se expulsa la placenta con sus anejos ovulares el resto del cordón umbilical y las membranas ovulares, en estos momentos la mujer puede presentar escalofríos y temblores, el útero reduce de tamaño y su fondo se puede palpar a nivel del ombligo las contracciones uterinas del alumbramiento dan lugar al desprendimiento natural de la placenta, el útero contraído se apoya en la placenta y se eleva hacia el lado derecho.

ATENCION AL TRABAJO DE PARTO: la atención del trabajo de parto y del parto a sido una preocupación del medico al tratar de disminuir los riesgos de la parturienta y lograr un recién nacido vivo y sano.

La fase latente va desde el inicio de las contracciones efectivas hasta la dilatación cervical de 2,5cm, se clasifica según riesgo al parto se le hace una evaluación integral a la gestante y pruebas de bienestar al feto. Si en 20 horas en las nulíparas o 14 en las multíparas no se ha iniciado la fase activa del parto deberá reevaluarse.

Durante la atención en este periodo deberán tomarse los signos vitales, la frecuencia cardiaca fetal y la dinámica uterina según riesgo materno fetal.

Fase activa de la labor de parto: en esta fase la parturienta se trasladara a la sala de prepartos donde se establecerá riesgo y pronóstico se auscultara el foco fetal y se controlara la dinámica uterina cada 30 minutos y el examen obstétrico bimanual se realizara cada 3 horas previa sepsia y antisepsia de la región vulvovaginal.

En el primer tacto vaginal se debe determinar:

• Accesibilidad o no del promontorio.

• Características del sacro.

• Características de las espinas ciáticas.

• Angulo subpúbico.

• Y espacio interisquiático.

Cuando la dilatación se a completado y la cabeza llega al plano perineal la parturienta experimenta deseos de pujar en cada contracción y se abomba el perineo por lo que sabemos que la paciente esta en periodo expulsivo. Se colocara a la paciente en posición ginecológica, el foco fetal se auscultara cada 5 minutos, las contracciones serán hasta de 5 en 10 minutos. Cuando la cabeza fetal va ha desprenderse debe controlarse su salida hasta que lo haga lentamente para defender el perineo con ambas manos y evitar desgarros del perine. Una vez expulsada la cabeza se aspiran las flemas al recién nacido luego de la expulsión total del feto se pinzara el cordón umbilical y se seccionara y comenzara el periodo de alumbramiento.

Los signos clínicos del desprendimiento placentario son:

Elevación del útero por encima del ombligo y desviación a la derecha.

Signo de Kustner consiste en el ascenso del cordón umbilical al colocar nuestra mano por encima de la sínfisis del pubis y rechazar el útero hacia arriba esto ocurre cuando no esta desprendida la placenta de lo contrario descenderá.

Descenso espontáneo de la pinza colocada en el cordón al nivel de la vulva una vez expulsada la placenta se debe evitar el desgarro de las membranas para lo cual se le imprimen movimientos de torsión a la placenta (maniobra de Dublín), después de extraída la placenta se procede a la revisión si están completos los cotiledones y las membranas ovulares. Se deberá revisar el canal blando del parto y suturar si hubiese algún desgarro.







MECANISMOS DE ALUMBRAMIENTO: hay dos

• Cuando el hematoma se produce detrás de la placenta es central y sale primero la cara fetal de la placenta recibe el nombre de Schultze o de Baudelocque.

• Si la placenta se desprende mostrándonos la cara materna se observara la salida de sangre al exterior con anterioridad y a este se le denomina desprendimiento a lo Duncan.

El sangramiento que ocurre en un parto normal es de aproximadamente 500ml y la hemostasia se produce por el estrechamiento de las fibras musculares que comprimen los vasos venosos a lo que se denomina ligaduras vivientes de Pinard.

LA EPISIOTOMIA: es una operación ampliadora que se realiza durante la expulsión del feto mediante la sección quirúrgica de la región vulvar, torso interior de la vagina y tejidos perineales con el objetivo de facilitar la expulsión fetal y facilitar la integridad del suelo pelviano.

Sus indicaciones son:

• Para evitar desgarros vagino-vulvo-perineales.

• Para evitar trauma obstétrico y acelerar el periodo expulsivo.

• Para aplicaciones instrumentales sobre el polo cefálico.

• Y para evitar el prolapso genital.

De acuerdo con la orientación de la sección o el corte la episiotomía puede ser:

• Lateral.

• Medio lateral u oblicua.

• Y media.

PUERPERIO NORMAL: es el periodo que transcurre desde que termina el alumbramiento hasta el regreso al estado normal pregravidico del organismo femenino.

El puerperio se divide en:

• Puerperio inmediato que esta dado en las primeras 24 horas.

• Puerperio mediato que esta dado desde 1 hasta los 10 días.

• Puerperio tardío desde el onceno hasta los 42 días posteriores al parto.

CAMBIOS LOCALES DEL PUERPERIO:

• En cuanto a los cambios locales después del alumbramiento el fondo uterino se encuentra a dos traveses de dedo por encima del ombligo y con consistencia firme.

• Al próximo día esta a dos traveses de dedo por debajo del ombligo.

• Al segundo día desciende dos traveses de dedo y de allí en adelante un través de dedo diario.

• 10 a 12 días después del parto estará por debajo de la sínfisis del pubis.

• El segmento inferior desaparece hacia el tercer día y hacia el 4to día se forma la barrera leucocitaria en la zona de la herida placentaria que impide el paso de gérmenes.

• En el décimo día comienza la proliferación del endometrio y hacia el día 25 ya esta totalmente revestida la cavidad uterina.

• Después del parto el cuello uterino esta descendido edematoso y permeable a dos o tres dedos.

• A los tres días se encuentra reconstituido y permeable a los loquios.

• Y al décimo día esta cerrado y con un aspecto normal.

CAMBIOS GENERALES DURANTE EL PUERPERIO: estos son

• El pulso se hace bradicárdico después del parto de 60 a 70L/m.

• En la temperatura se produce elevación de forma fisiológica hasta un grado centígrado después del parto y hasta pasadas 96 horas.

• 4to día en la sangre se produce una disminución de la citemia originada por la perdida de sangre en este periodo el peso materno se reduce en aproximadamente 8Kg.

• Con respecto a los cambios endocrinos durante la lactancia se produce amenorrea.

• En el equilibrio hidromineral se presentan cambios en el equilibrio acido básico tendencia a la acidosis y cetosis en ayuna.

CAMBIOS EN LA MAMA: por el influjo de las hormonas se estimula la maduración morfológica y bioquímica necesaria para la futura lactancia se pueden describir tres fases de la lactancia:

• Lactogénesis: es la etapa de producción e inicio de la secreción Láctea.

• Lactopoyesis: es el mantenimiento de la secreción Láctea.

• Eyección Láctea: la succión del pezón libera oxitocina lo cual produce su contracción y participa en la eyaculación y expulsión de la leche.

EVOLUCIÓN CLÍNICA DEL PUERPERIO:

• En el puerperio inmediato se deberá revisar el sangrado es sangre roja, rutilante en ocasiones con coágulos y que no sea abundante valorando las compresas que use.

• Comprobar la consistencia y la contractilidad uterina.

• Los signos vitales cada una hora durante las primeras 4 horas.

• Revisar si hubo suturas perineales y sino existen hematomas o sangrado.

• Vigilar la diuresis y aportar dieta con abundantes líquidos.

• Iniciar la lactancia materna desde la mesa de partos.

• Movilización precoz de la paciente.



EL SEGUIMIENTO DEL PUERPERIO MEDIATO Y TARDÍO Y LAS TÉCNICAS DE LA LACTANCIA MATERNA.



INFECCIÓN PUERPERAL: es la invasión directa de microorganismos patógenos a los órganos genitales durante o después del parto y que se ve favorecida por los cambios locales y generales del organismo en estas etapas.

La endometritis es la forma clínica más común de infección post parto entre los factores predisponentes se encuentran:

Los relacionados con el riesgo general de infección como:

• La anemia

• La deficiente atención prenatal.

• El bajo nivel socio económico.

• Y las infecciones vaginales entre otras.

Las relacionadas con el parto como son:

• El trabajo de parto prolongado.

• La rotura prematura de membranas.

• La corioamnionitis.

• Las manipulaciones vaginales excesivas.

• Y la monitorización interna.

Y en las relacionadas con la intervención obstétrica: se encuentran

• La operación cesaría.

• La extracción manual de la placenta.

• Las instrumentaciones.

• La episiotomía.

• Y los desgarros vagino-vulvo-perineales.

DIAGNOSTICO DE LA INFECCIÓN PUERPERAL: el diagnostico se hará por el cuadro clínico, los complementarios y los medios auxiliares de diagnostico.

La principal sintomatología esta dado por toma del estado general, escalofríos, fiebre, taquisfigmia, hipotensión arterial, subinvolución uterina, loquios fétidos, dolor y engrosamiento de los parametrios.

En los exámenes de laboratorio encontraremos: leucocitosis, eritro acelerada, anemia en ocasiones. Y el ecosonograma apoya el diagnostico de endometritis y el de otras afecciones de los genitales internos y ayuda a decidir conductas.

La infección puede ser generalizada, localizada a los genitales o linfáticos.

LA PROFILAXIS: estará basada en tres pilares fundamentales:

El primero será medidas generales como una buena atención prenatal, tratamiento de la anemia, tratamiento de las infecciones, evitar la constipación, evitar las maniobras invasivas y deambulación precoz entre otras.

En segundo lugar las relacionadas con el parto como son el cuidado en las medidas de asepsia y antisepsia, evitar la monitorización interna y las manipulaciones intracervicales.

En el tercer grupo se menciona la técnica correcta de la cesaría, reponer las perdidas hemáticas, respetar las indicaciones de la episiotomía y uso de antimicrobianos en los puerperios de riesgo y patológicos, respetar la técnica del alumbramiento y cuidar que no queden restos de membranas o cotiledones, el manejo será erradicar el foco séptico según la causa y el uso de antimicrobianos de amplio espectro.





TROMBOFLEBITIS: es la formación de un trombo como consecuencia de la inflamación de la pared de una vena se caracteriza por un coágulo que esta adherido completamente a la pared de una vena obstruida e inflamada no hay mucho riesgo de embolia pero puede dejar importantes secuelas, puede ocurrir en venas superficiales y/o profundas sobre todo de miembros inferiores y el cuadro clínico es: dolor, rubor, calor y enrojecimiento. También pueden existir trombosis de la vena ovárica que se caracteriza por fiebre, taquicardia, dolor pélvico y sensación de masa.

FLEBOTROMBOSIS: es la formación de un trombo como consecuencia de alteraciones en la constitución de la sangre sin inflamación de la pared de una vena tanto en la tromboflebitis como en la flebotrombosis el principal fenómeno que desencadena el cuadro clínico es la formación del trombo.

Se caracteriza por un coagulo poco adherente se encuentra flotando por la vena y no obstruye completamente el flujo sanguíneo hay un riesgo alto de que se produzca un trombo embolismo sobre todo `pulmonar.

EMBOLIAS: un embolo ocurre cuando un objeto extraño es capaz de viajar por el torrente sanguíneo de una parte del cuerpo a otra pudiendo provocar oclusión o bloqueo de un vaso sanguíneo de menor diámetro que el embolo pueden ser sólidos, líquidos o gaseosos.

Se clasifican en embolismo graso, aéreo, séptico, tisular, cuerpo extraño y de líquido amniótico, este último por su importancia lo estudiaremos en capítulos posteriores. La diferencia entre trombo y embolo es que el trombo se adhiere a la pared del vaso y el embolo tiene libertad de movimiento, la importancia radica en su diagnostico y tratamiento precoz porque siempre que ocurre es un cuadro grave de letalidad elevada.

Factores determinantes de la función ventricular y del gasto cardíaco

El grado de acortamiento del músculo cardíaco, y, por tanto, el volumen de eyección, está determinado por tres condiciones: a) la longitud del músculo al iniciarse la contracción (precarga); b) el estado inotrópico del músculo, es decir, de la relación fuerza-velocidad-longitud, y c) la tensión que tiene que desarrollar el músculo durante la contracción (poscarga). Dado que el gasto cardíaco es el resultado de multiplicar el volumen sistólico o volumen de eyección por la frecuencia cardíaca, los determinantes del gasto cardíaco son los tres factores que condicionan el volumen de eyección más la frecuencia cardíaca (fig. 56.5 ).

Precarga (volumen ventricular telediastólico)
El rendimiento del miocardio en su función de bomba está determinado, en gran medida, por la longitud de las fibras musculares al final de la diástole y, por tanto, por su volumen ventricular diastólico, siguiendo la ley de Starling. A su vez, los determinantes de la precarga ventricular son el volumen plasmático total y su distribución en el organismo y la contracción auricular.
Volumen sanguíneo total
Cuando se halla disminuido el volumen sanguíneo total, como ocurre durante una hemorragia o una deshidratación, el retorno venoso de sangre al corazón disminuye y, como consecuencia, disminuyen el volumen telediastólico (precarga) y el gasto cardíaco.
Distribución del volumen sanguíneo
Incluso con un volumen sanguíneo normal, el volumen ventricular depende de la distribución de la sangre en los compartimientos intratorácico y extratorácico, lo que, a su vez, está determinado por las siguientes circunstancias:

a) Posición del cuerpo. La fuerza de la gravedad tiende a secuestrar la sangre hacia las partes declives. La posición ortostática aumenta el volumen sanguíneo extratorácico a partir del intratorácico y disminuye el trabajo cardíaco. A la inversa, la inmersión del cuerpo en agua o la ausencia de fuerza de gravedad, como ocurre en los vuelos espaciales, aumentan el volumen sanguíneo intratorácico y la precarga.

b) Presión intratorácica. En condiciones normales, la presión intratorácica media durante el ciclo respiratorio es negativa. Esto facilita el retorno venoso al corazón, especialmente durante la inspiración, en que la presión se hace más negativa. Todas las situaciones que aumentan la presión intratorácica, como la tos, la maniobra de Valsalva o un neumotórax a tensión, dificultan el retorno venoso y disminuyen el volumen plasmático intratorácico y el volumen ventricular y, por ello, el volumen sistólico o de eyección y el trabajo ventricular.

c) Presión intrapericárdica. Cuando está elevada, por ejemplo en un taponamiento cardíaco, se dificulta el llenado ventricular durante la diástole y disminuye el volumen diastólico e, igualmente, el volumen de eyección y el trabajo cardíaco.

d) Tono venoso. La venoconstricción hace disminuir el volumen sanguíneo extratorácico y aumentar el volumen intratorácico y el volumen de eyección ventricular. Esto se produce en situaciones muy variadas por efecto de la activación neurohormonal, como ocurre durante el ejercicio físico, situaciones de estrés o hipotensión arterial. Algunos fármacos como la nitroglicerina, un potente venodilatador, producen efectos opuestos.

e) Acción bombeante de la musculatura esquelética. Durante el ejercicio físico, los músculos bombean la sangre fuera del reservorio venoso y la dirigen hacia el espacio intratorácico aumentando, pues, el volumen ventricular y el gasto cardíaco.
Contracción auricular
La contracción auricular, que ocurre al final de la diástole ventricular, aumenta el llenado de los ventrículos y el volumen telediastólico. Este hecho tiene especial importancia en casos de hipertrofia cardíaca, en la cual la pérdida de la contracción auricular, como ocurre durante la fibrilación auricular, disminuye notablemente el llenado ventricular y el volumen telediastólico, lo que conduce a una disminución del gasto cardíaco y del rendimiento cardíaco.
Contractilidad miocárdica
Los factores que modifican la contractilidad del miocardio actúan sobre la función ventricular con independencia del volumen ventricular telediastólico. Su efecto se debe a que modifican la relación fuerza-velocidad-longitud de la musculatura cardíaca. Dichos factores son los siguientes :

Actividad del sistema nervioso simpático

El factor más importante que regula la contractilidad miocárdica es la cantidad de noradrenalina liberada por las terminaciones nerviosas simpáticas, lo que condiciona su acción sobre los receptores betadrenérgicos del miocardio. Cambios rápidos en la contractilidad se deben a variaciones en la cantidad de impulsos nerviosos que pasan por el sistema adrenérgico del corazón. Este es el mecanismo más importante por el que se producen, en condiciones fisiológicas, alteraciones súbitas en la curva de función ventricular y la relación fuerza-velocidad.
Catecolaminas circulantes
Las catecolaminas liberadas por la médula suprarrenal por efecto de la estimulación adrenérgica aumentan la frecuencia cardíaca y la contractilidad, al estimular los receptores beta. Este mecanismo es más lento que la respuesta a la liberación de noradrenalina por los nervios cardíacos, pero es importante en situaciones de hipovolemia o insuficiencia cardíaca congestiva.
Relación fuerza-frecuencia cardíaca
La relación fuerza-velocidad está también influida por el ritmo y la frecuencia cardíacos. Así, por ejemplo, las extrasístoles ventriculares inducen una potenciación postextrasistólica en el latido siguiente, al inducir la entrada de Ca++ al interior de las células. Asimismo, el aumento de la frecuencia cardíaca incrementa la velocidad de acortamiento de las fibras musculares.
Medicamentos inotrópicos positivos y negativos
Depresores fisiológicos
Tanto la hipoxia como la hipercapnia, la isquemia y la acidosis disminuyen la contractilidad del miocardio. Variaciones en el contenido de calcio iónico en sangre, como ocurre en pacientes en hemodiálisis, producen también cambios en la contractilidad.
Depresión miocárdica intrínseca
A pesar de que todavía se desconoce el mecanismo fundamental responsable de la depresión de la contractilidad en la insuficiencia cardíaca crónica, se sabe que el estado inotrópico de cada unidad de miocardio está disminuida.
Pérdida de la masa ventricular
Después de un infarto de miocardio, la zona necrosada es hipocinética o acinética, lo que deprime la función ventricular, aunque otras zonas del miocardio puedan tener una función normal o, incluso, sean hipercinéticas. La muerte celular programada (apoptosis) induce una destrucción dispersa de los miocitos que puede llegar también a disminuir la función ventricular.
Poscarga ventricular
El volumen sistólico o de eyección depende sobre todo de la intensidad y velocidad del acortamiento de las fibras musculares cardíacas, que, a su vez, están inversamente relacionadas con la carga impuesta al músculo durante la contracción o poscarga. La poscarga, pues, se define como la tensión o estrés desarrollado por la pared ventricular durante la sístole. En el corazón in vivo, es la fuerza que se opone al vaciamiento del ventrículo, y equivale a la tensión o fuerza que éste debe desarrollar para abrir las válvulas sigmoideas y enviar sangre a las arterias aorta y pulmonar. Por tanto, la poscarga ventricular depende de la presión aórtica, del volumen y del grosor ventricular, siguiendo la ley de Laplace, según la cual, la tensión de las fibras miocárdicas depende del producto de la presión intracavitaria ventricular por el radio de la cavidad, dividido por el grosor de la pared:

T = P ´ r/2 h

donde T: tensión; P: presión sistólica; r: radio; h: grosor.
Por consiguiente, para una misma presión arterial, la poscarga que debe vencer un ventrículo dilatado es mucho mayor que la de un ventrículo normal. Por otro lado, un ventrículo hipertrófico tolerará mejor poscargas elevadas.

A su vez, la presión arterial depende sobre todo de las resistencias vasculares periféricas, las características físicas del árbol arterial (rigidez y distensibilidad, entre otras) y del volumen sanguíneo que contenga al iniciarse la contracción ventricular (precarga) .Para cualquier valor de volumen ventricular telediastólico y de estado inotrópico, el volumen sistólico de los ventrículos depende inversamente, pues, de la poscarga.

El papel crucial de la poscarga ventricular en la regulación cardiovascular .
Los incrementos de la precarga y de la contractilidad aumentan el grado de acortamiento de las fibras miocárdicas, mientras que los aumentos de la poscarga lo disminuyen. El grado de acortamiento miocárdico y el volumen ventricular determinan el volumen sistólico. La presión arterial, a su vez, depende del producto del gasto cardíaco y las resistencias vasculares periféricas, mientras que la poscarga depende del tamaño ventricular y de la presión arterial. Así, un aumento de la presión arterial inducido por vasoconstricción, por ejemplo, aumenta la poscarga lo que, a través de un mecanismo regulador, hará disminuir el acortamiento de las fibras miocárdicas, el volumen sistólico y el gasto cardíaco. Esto último tiende a restaurar la presión a los niveles basales. Los barorreceptores de la carótida y de la aorta, así como los centros cardíacos y vasomotores medulares del SNC, modulan la frecuencia cardíaca, la resistencia vascular periférica, la contractilidad cardíaca y el tono venoso, que influye en el retorno venoso y, por tanto, en la precarga.

Cuando la función ventricular se deprime y la cavidad se dilata hasta un nivel en que se agota la capacidad de reserva dependiente de la precarga, como ocurre en los casos de insuficiencia cardíaca congestiva, la poscarga ventricular resulta crucial para mantener la función ventricular. En estos casos, la disminución del gasto cardíaco induce una activación neurohormonal que produce vasoconstricción y aumenta la poscarga, lo que hace disminuir todavía más el gasto cardíaco e incrementar el consumo miocárdico de oxígeno. Estos efectos pueden contrarrestarse en parte con la administración de vasodilatadores .
Frecuencia cardíaca
Un aumento de la frecuencia cardíaca produce un efecto inotrópico positivo y, como se ha comentado antes, aumenta también la velocidad de relajación. En el individuo normal, la taquicardia no aumenta el gasto cardíaco puesto que provoca, por vía refleja, una disminución del retorno venoso, con lo cual el volumen sistólico se reduce. Sin embargo, si se mantiene constante la precarga, toda taquicardia aumenta el gasto cardíaco. Ello ocurre, no obstante, dentro de ciertos límites, a partir de los cuales se acorta la diástole y se dificulta el llenado ventricular, observándose una disminución del gasto cardíaco cuando la frecuencia cardíaca supera los 180 latidos/min.
Cambios durante el ejercicio físico
Durante el ejercicio físico en bipedestación, la hiperventilación, el efecto de bombeo de la musculatura y la venoconstricción resultante aumentan el retorno venoso y el llenado ventricular y la precarga. Al mismo tiempo, la activación adrenérgica sobre el miocardio, el aumento de las catecolaminas circulantes y la taquicardia incrementan la contractilidad y el volumen sistólico sin modificar, o incluso disminuyendo, el volumen telediastólico. El incremento del gasto cardíaco resultante del aumento de la precarga y la contractilidad, eleva sólo de forma moderada la presión arterial, porque este efecto está contrabalanceado por la vasodilatación de las arterias de la musculatura con la consiguiente disminución de las resistencias vasculares periféricas.

Propiedades diastólicas de los ventrículos

En la diástole ventricular es posible distinguir dos fases, una primera de relajación activa, y otra posterior de relajación pasiva. Durante la primera fase de llenado ventricular, existe una fase rápida de relajación ventricular activa en relación con la recaptación de Ca++ por el retículo sarcoplásmico. En este período, la velocidad de relajación depende del nivel de estado inotrópico y de propiedades intrínsecas de la relajación dependientes de la precarga y la poscarga. Así, un efecto inotrópico positivo acorta la sístole y aumenta la velocidad de relajación, lo que se denomina efecto lusotrópico. Un efecto similar se obtiene aumentando la frecuencia cardíaca debido al efecto inotrópico positivo de la taquicardización (relación fuerza-frecuencia). Otro factor importante en esta primera fase de llenado ventricular es el gradiente de presión existente entre las aurículas y los ventrículos en el momento en que se abre la válvula AV.


La relación entre la presión y el volumen diastólico ventricular no es lineal, sino que sigue una línea curva .Para valores bajos de presión telediastólica del ventrículo izquierdo, la curva presenta una pendiente suave, en la que grandes cambios de volumen causan pequeños cambios de presión. En el límite superior de la presión diastólica normal, la pendiente de la curva es más pronunciada y se hace exponencial, lo que indica que, al aumentar progresivamente el volumen de la cavidad ventricular, la distensibilidad ventricular disminuye y el ventrículo se hace más rígido. Cuanto mayor es la distensibilidad, mayor es el incremento de volumen para un mismo incremento de la presión y viceversa.

Mecanismos de la contracción cardíaca

Papel de la longitud del músculo

La fuerza de contracción de cualquier fibra muscular depende de su longitud inicial. Cuanto más estirada está la fibra miocárdica, mayores son la superposición e interacción entre los dos grupos de miofilamentos, gruesos y finos, de la sarcómera. Del mismo modo, la longitud de la sarcómera regula la activación del sistema contráctil al variar su sensibilidad al Ca++. Sin embargo, la contractilidad disminuye tanto con longitudes pequeñas de la sarcómera como con estiramientos excesivos, ya que, en este último caso, los miofilamentos finos salen de las bandas A y no se genera tensión.


La relación entre la longitud inicial de las fibras musculares y la fuerza desarrollada es de capital importancia para comprender la función del músculo cardíaco. Esta relación constituye la denominada ley de Starling que establece que, a un aumento del volumen ventricular –lo cual está en función de la longitud inicial del músculo cardíaco– corresponde un aumento en la fuerza de la contracción. Se ha comprobado que, dentro de unos límites, la longitud de las sarcómeras es directamente proporcional a la longitud del músculo cardíaco.

Relación fuerza-velocidad

La actividad mecánica de cualquier músculo puede expresarse por su capacidad de acortamiento y de desarrollo de tensión. Una propiedad fundamental de la musculatura es que la velocidad de acortamiento se relaciona inversamente con la tensión desarrollada, principio que se conoce por la relación fuerza-velocidad. Según este principio, cuanto mayor es la carga que tiene que levantar un músculo, menor es la velocidad de acortamiento. A diferencia del músculo esquelético, que puede incrementar su fuerza de contracción reclutando otras fibras musculares y aumentando la frecuencia de activación, el músculo cardíaco lo hace alterando la longitud de la fibra muscular en reposo y aumentando la contractilidad; ambos mecanismos mejoran la relación fuerza-velocidad.


Las variaciones de la actividad contráctil del corazón pueden expresarse como desplazamientos de la curva fuerza-velocidad. De esta forma puede comprobarse, experimentalmente, que aumentos en la longitud basal de la fibra miocárdica incrementan la fuerza de contracción sin modificar de forma apreciable la velocidad de acortamiento. Este aumento de la contractilidad está mediado, como ya se ha señalado, por un incremento en la disponibilidad intracelular de Ca++.

Activación cardíaca y acoplamiento excitación-contracción

La célula miocárdica está polarizada en reposo y su interior contiene una carga eléctrica relativamente negativa con respecto al exterior, con un potencial transmembrana de –80 a –100 mV. En reposo, el interior de la célula miocárdica contiene concentraciones elevadas de K+ respecto al exterior, el cual, a su vez, contiene altas concentraciones de Na+ y Ca++.

El sarcolema contiene la bomba Na+-K+ que, al activarse, extrae sodio del interior celular . En la fase 2 del potencial de acción, existe una corriente lenta de Ca++ hacia el interior de la célula a través del sistema T. Ello estimula el retículo sarcoplásmico a liberar más Ca++ que, al entrar en la sarcómera, se combina con la troponina C y activa la contracción de los miofilamentos . Posteriormente, el retículo sarcoplásmico repone Ca++ a partir del existente alrededor de las miofibrillas, lo que hace disminuir su concentración en ellas. Como resultado, se inhibe la interacción actina-miosina responsable de la contracción y se produce la relajación de las fibras miocárdicas.

El adenosintrifosfato (ATP) es la principal fuente de energía utilizada en la contracción cardíaca. La actividad de la ATPasa miosínica determina la velocidad de la contracción cardíaca al intermediar en la frecuencia con que se forman y deshacen los puentes de actina y miosina.

Bases celulares y moleculares de la contracción cardíaca

Estructura de los miocitos

El miocardio se compone de células o fibras musculares estriadas, cada una de las cuales contiene numerosas miofibrillas, compuestas, a su vez, por sarcómeras iguales dispuestas en sentido longitudinal .El resto de citoplasma contiene el núcleo, las mitocondrias y un sistema membranoso intracelular, el retículo sarcoplásmico.

La sarcómera es estructural y funcionalmente la unidad contráctil; está delimitada por dos líneas oscuras adyacentes, las líneas Z cuya distancia entre sí varía según el grado de estiramiento o contracción del músculo. En el centro se halla una banda oscura de anchura constante, la banda A, flanqueada por dos bandas claras de anchura variable, las bandas I. Las bandas de las sarcómeras reflejan la superposición de dos grupos de miofilamentos constituidos, a su vez, por proteínas contráctiles: los más gruesos están formados por una proteína, la miosina, y se localizan en las bandas A. Los filamentos más delgados están compuestos por otra proteína, la actina, se hallan unidos a cada línea Z y se proyectan hasta el centro de las sarcómeras desde las bandas I hasta las bandas A. En el centro se superponen con los filamentos gruesos compuestos por moléculas de miosina. Las bandas I contienen sólo filamentos finos de actina, mientras que en las bandas A existen tanto filamentos finos de actina como gruesos de miosina, con puentes que los atraviesan .

Cada fibra cardíaca está separada por una membrana externa, el sarcolema, que presenta invaginaciones a lo largo de las líneas Z de las sarcómeras . El sarcolema actúa como una barrera iónica y conserva, en relación con el espacio extracelular, la elevada concentración intracelular de potasio (K+) y la baja concentración de sodio (Na+) y calcio (Ca++). Estos gradientes iónicos transmembrana se mantienen mediante tres sistemas: la bomba de Na+-K+, el intercambio Na+-Ca++ y una bomba extractora de Ca++.

Cerca de las líneas Z, el sarcolema presenta amplias invaginaciones, el sistema T, con ramificaciones en el interior de las fibras miocárdicas. Cerca de él, se halla el retículo sarcoplásmico, compleja red de canales intracelulares formado por membranas tubulares interconectadas longitudinalmente, que rodean cada miofibrilla y desempeñan un papel fundamental en la excitación muscular.
Proceso contráctil
Las interacciones entre filamentos gruesos y delgados en la banda A generan la fuerza y el acortamiento del miocardio. La característica diferencial de la fibra muscular miocárdica es que la longitud de sus filamentos permanece constante tanto en reposo como durante la contracción. Así, al activarse la sarcómera, los filamentos de actina son empujados hacia las bandas A, cuya anchura permanece constante, mientras que las bandas I se estrechan y las líneas Z se acercan entre sí .

La miosina tiene actividad enzimática por medio de la adenosintrifosfatasa (ATPasa). Los miofilamentos delgados están compuestos por una doble hélice de dos cadenas de moléculas de actina en estrecho contacto con dos proteínas reguladoras de la contracción cardíaca, la tropomiosina y la troponina. Esta última, a su vez, tiene tres componentes: las troponinas C, I y T. A diferencia de la miosina, la actina no posee actividad enzimática propia pero puede combinarse con la miosina en presencia de ATP y Mg++, lo que activa la ATPasa de la miosina. Esta interacción es inhibida por la tropomiosina durante la relajación muscular.

Durante la activación, el Ca++ se une a la troponina C modificándose la estructura de esta proteína, de forma que la actina se desliza entre los filamentos de miosina, lo que provoca el acortamiento muscular .Posteriormente, la falta de ATP separa la unión entre los puentes de miosina y la actina. Estas uniones entre los filamentos de actina y miosina se forman y rompen de forma cíclica siempre que exista suficiente Ca++. Cuando éste disminuye por debajo de cierto nivel, el complejo troponina-tropomiosina inhibe la interacción entre los puentes de miosina y los filamentos de actina. Por tanto, el calcio iónico es el principal mediador de la contractilidad cardíaca y, en realidad, la mayoría de los fármacos con acción inotrópica positiva actúan aumentando la concentración de Ca++ alrededor de los miofilamentos.

Anatomía funcional del sistema cardiovascular

Introducción

La función básica del sistema cardiovascular es la de bombear la sangre para transportar el oxígeno y otras sustancias nutritivas hacia los tejidos, eliminar los productos residuales y acarrear sustancias, como las hormonas, desde una parte a otra del organismo.


Cualquier alteración del corazón y de los vasos (incluyendo los linfáticos) tiene interés no sólo por el trastorno que representa en sí mismo, sino también por los problemas de regulación general que puede acarrear como consecuencia del fallo de aporte de sangre y oxígeno a los tejidos.
En este capítulo se revisarán los principios básicos de la anatomía funcional del sistema cardiovascular, así como sus bases ultrastructurales.


El corazón ocupa en la cavidad torácica una posición asimétrica, con el ápex dirigido hacia abajo, hacia delante y hacia la izquierda (fig. 55.1 A y B). Por otra parte, las cavidades cardíacas derechas tienen una posición anterior y derecha respecto a las izquierdas.


El corazón se halla recubierto por el pericardio, el cual está formado por dos hojas de tipo seroso, la interna (pericardio visceral) y la externa (pericardio parietal). Ambas hojas quedan separadas entre sí (cavidad pericárdica) por una fina capa de fluido lubricante que permite al corazón moverse libremente.

Aurículas

Las aurículas tienen un papel de reservorio, es decir, acumulan la sangre mientras dura la sístole ventricular para verterla luego a los ventrículos a través de las válvulas auriculoventriculares (AV). La pared auricular es delgada, y su superficie cavitaria, lisa, excepto en las orejuelas. El tabique interauricular es muscular, a no ser en su porción media que es ovalada y fibrosa; visto desde la aurícula derecha es cóncavo, con un repliegue en su borde anterior, la fosa oval. En algunos individuos persiste abierta, a modo de válvula, aun después del nacimiento, pero sin que la sangre pase de la aurícula izquierda a la derecha debido a la mayor presión del lado izquierdo, que mantiene cerrada esta especie de válvula.

Ventrículos

Los ventrículos ejercen, mediante su contracción, la fuerza principal para que la sangre circule. La cavidad ventricular izquierda tiene forma ovoidea, es mayor y menos rugosa que la derecha, con una pared de 8-12 mm de grosor, en contraste con la del ventrículo derecho, que es de 3-4 mm. La superficie interna de ambos ventrículos es trabecular, sobre todo la del derecho.


En el ventrículo derecho deben distinguirse dos porciones cavitarias que, pese a comunicar libremente, se hallan separadas por un anillo de bandas musculares. Se trata de una porción posteroinferior, en la que aboca la válvula tricúspide que contiene los músculos papilares, y de una porción anterosuperior o infundibular, de la cual parte la arteria pulmonar. Por tanto, las válvulas tricúspide y semilunar pulmonar se hallan separadas, siendo la tricúspide inferior y posterior, mientras la pulmonar es superior y anterior. En el ventrículo izquierdo la válvula mitral y la semilunar aórtica están a un mismo nivel, siendo la segunda algo anterior y medial respecto a la primera. Ambas válvulas se hallan, en contraste con el lado derecho, separadas sólo por una pequeña banda fibrosa. En conjunto, las cuatro válvulas están dispuestas de modo que ambas semilunares son mediales y anteriores (la pulmonar más anterior e izquierda que la aórtica), mientras que las válvulas auriculoventriculares son posteriores y dispuestas lateralmente. El tabique interventricular es muscular y de un grosor similar al de la pared ventricular izquierda. Sin embargo, hay una pequeña área membranosa en su parte superior dividida por la válvula tricúspide en dos porciones: una inferior interventricular y otra superior auriculoventricular. Esta última separa la parte superior del ventrículo izquierdo colindante con la aorta, de la parte inferior de la aurícula derecha colindante con la válvula tricúspide.

Válvulas auriculoventriculares

Las válvulas auriculoventriculares tricúspide y mitral están delimitadas por un anillo fibroso no bien definido, en el que se origina o inserta la mayor parte de la musculatura cardíaca. La válvula tricúspide está formada por tres valvas: la anterior, la media o septal y la posterior; la válvula mitral consta de dos valvas: la anterior o aórtica y la posterior. Las valvas no están separadas por completo, es decir, su comisura o labios no alcanzan el anillo fibroso. En los bordes irregulares de las valvas se insertan las finas cuerdas tendinosas, las cuales se continúan en grupos con los músculos papilares que nacen de la pared ventricular, tres o cuatro en el ventrículo derecho y dos o tres en el ventrículo izquierdo. Durante la sístole ventricular las valvas coaptan por la parte de su cara auricular más cercana al borde. La contracción de los músculos papilares impide que se abran hacia la aurícula y regurgite sangre en ese sentido.


Las válvulas semilunares pulmonar y aórtica constan de tres valvas cada una: una derecha, una izquierda y una posterior para la válvula aórtica, así como anterior, derecha e izquierda para la pulmonar. Las valvas poseen unos bordes algo engrosados, que se adaptan perfectamente entre sí cuando las válvulas están cerradas. A diferencia de las valvas auriculoventriculares, las semilunares no se insertan en un anillo fibroso, sino que lo hacen en el borde inferior de tres dilataciones respectivas o pequeñas cavidades (senos de Valsalva) en el origen de las arterias pulmonares y aórtica. Los senos de Valsalva son de pared delgada y tienen particular interés los dos que lindan con las valvas anteriores aórticas, por cuanto en ellos se originan ambas arterias coronarias.


Además de la estructura valvular y de la musculatura de trabajo hay que destacar la existencia de un tejido especializado, encargado de la producción y la conducción del estímulo eléctrico. Su organización y disposición se resumen en la figura 55.2 .

Tejido específico de conducción

El tejido específico incluye las siguientes estructuras anatómicas: el nódulo sinusal de Keith-Flack, situado en la aurícula derecha, muy próximo a la desembocadura de la vena cava superior; el nódulo auriculoventricular de Aschoff-Tawara, situado en la porción inferior de la aurícula derecha, muy cerca de la implantación de la valva septal tricúspide, y el fascículo de His, que parte del nódulo AV y transcurre por el borde posterior de la porción membranosa del tabique interventricular, y cuyas ramificaciones más distales constituyen la red subendocárdica de Purkinje, que penetra varios milímetros en la profundidad de la pared ventricular y está en continuidad directa con las fibras miocárdicas ordinarias. Existen, además, tres fascículos auriculares (el anterior con el haz de Bachmann, el medial de Wenckebach y el posterior de Thorel) de tejido especializado que comunican el nódulo sinusal con el nódulo AV, por lo que se los denomina fascículos internodales. Éstos, al parecer, también pueden formar ramificaciones de tejido especializado que, comunicando directamente la aurícula con el ventrículo, contribuyen a ciertas arritmias cardíacas.


Desde el punto de vista anatomopatológico, el fascículo de His y sus ramas tienen una importancia especial, pues a menudo están afectados en la enfermedad coronaria. Además, dado que la porción más medial de la válvula aórtica se halla muy próxima al fascículo de His y sus ramas, no resulta extraño que lesiones, agudas o crónicas, de aquélla se compliquen a veces con bloqueos de la conducción AV. Respecto a las dos ramas en que se divide el fascículo de His, la derecha transcurre a lo largo del tabique interventricular, y casi en la punta del ventrículo derecho da numerosas ramificaciones que se distribuyen por dicha cavidad; la rama izquierda cruza al lado izquierdo del tabique interventricular y, ya desde su origen, da diversas ramificaciones que se distribuyen por el ventrículo izquierdo, pero que pueden agruparse en un grupo más anterior y superior, largo y delgado, y otro más posterior e inferior, corto y grueso.


El hecho de que la rama izquierda se ramifique desde su origen, en contraste con la rama derecha, que lo hace muy distalmente, explica que un bloqueo de rama derecha sea a menudo un hallazgo electrocardiográfico poco significativo, pues puede producirse por una lesión mínima, mientras que un bloqueo de rama izquierda requiere una lesión mucho más extensa e importante.

Circulación coronaria

El conocimiento de la disposición anatómica y de la fisiología de la circulación coronaria es necesario para comprender algunos aspectos de la mayoría de las enfermedades cardíacas y, muy en particular, del infarto de miocardio. La disposición anatómica varía de forma considerable entre los diversos individuos.


La importancia clínica de las arterias coronarias radica en que la lesión aterosclerótica/trombótica de las mismas es la causa del infarto de miocardio y de la angina de pecho. Normalmente suele haber dos arterias coronarias principales: la izquierda, que nace del seno de Valsalva próximo a la valva aórtica anterior izquierda, y la derecha, que se origina en el seno de Valsalva colindante con la valva anterior derecha. La arteria coronaria izquierda, tras un curso de 0,5-2 cm entre la arteria pulmonar y la aurícula izquierda, se bifurca en una rama descendente anterior y otra denominada circunfleja. La rama descendente anterior (rama interventricular) desciende por el surco interventricular anterior, suele rodear la punta cardíaca y asciende por la cara posterior en un corto trecho. La rama circunfleja recorre el surco AV izquierdo y dobla hacia la izquierda y atrás. La arteria coronaria derecha, tras discurrir entre la arteria pulmonar y la aurícula derecha, pasa por el surco AV derecho hacia atrás y suele descender, como rama interventricular posterior, por el surco interventricular homónimo. En algunos casos, la rama interventricular posterior procede de la rama circunfleja de la arteria coronaria izquierda. Microscópicamente existen numerosas anastomosis entre las diversas ramas coronarias, que en casos de obstrucciones pueden hacerse muy evidentes en la angiografía como circulación colateral, capaz de funcionar de manera eficaz como un mecanismo de reserva.


Es importante conocer la fuente principal de aportación de sangre a las diversas regiones cardíacas. La porción anterior del tabique interventricular, las partes colindantes de las paredes anteriores de ambos ventrículos y la punta cardíaca están perfundidas por la rama descendente anterior. La mayor parte del ventrículo derecho, así como la porción posterior del tabique interventricular y la parte vecina de la pared posterior del ventrículo izquierdo, reciben el flujo sanguíneo de la arteria coronaria derecha. Por último, todo el ventrículo izquierdo restante está irrigado por la rama circunfleja. En cuanto al tejido específico de conducción, el nódulo sinusal recibe su sangre a partir de una arteria, que en el 55% de los casos proviene de la coronaria derecha, y en el 45% de la circunfleja. Dicha arteria también suministra el principal aporte de sangre a la musculatura auricular y al tabique interauricular. El nódulo AV está irrigado en el 90% de los casos por una rama posterior de la arteria coronaria derecha, mientras que el 10% proviene de la arteria circunfleja que también lleva sangre al fascículo de His, así como la parte más alta de sus ramas derecha e izquierda, en tanto que la parte distal es irrigada por ramas de la arteria descendente anterior.


El flujo de sangre a través de las arterias del ventrículo izquierdo ocurre casi por completo durante la fase diastólica, debido a que la tensión intramiocárdica durante la sístole impide que el flujo coronario se produzca durante esta fase. En cambio, en el ventrículo derecho, debido a que ofrece poca tensión intramuscular durante la sístole, la sangre fluye en ambas fases de la circulación. Así, los factores que disminuyen la presión diastólica o el tiempo de diástole (taquicardias) repercuten sobre la circulación coronaria, en particular en el lado izquierdo.
Las arterias coronarias pequeñas y las arteriolas van cobrando cada día mayor importancia clínica. En este sentido, cada vez se conoce mejor el papel de la "enfermedad de pequeños vasos" y la "angiogénesis" en la insuficiencia cardíaca y en la isquemia. Las arteriolas coronarias responden fácilmente a estímulos neurohumorales (hoy día se concibe al corazón como un órgano neuroendocrino, además de su carácter clásico de bomba aspirante-impelente), en particular a la hipoxemia y a la demanda o consumo de oxígeno por parte del miocardio, dilatándose de tal manera en estas circunstancias que el flujo coronario puede incrementarse considerablemente. Para que tal dilatación sea posible es esencial que el endotelio esté preservado y pueda producir el factor de relajación endotelial.


Las venas coronarias se distribuyen en dos sistemas principales. El sistema del seno coronario está constituido por venas de recorrido similar al de las arterias coronarias descendente anterior y circunfleja, que llevan la mayor parte de la sangre del ventrículo izquierdo y desembocan, a través del seno coronario (cavidad venosa en el surco AV posterior izquierdo), en la aurícula derecha. Por otro lado, gran parte de la sangre procedente del ventrículo derecho desemboca también en la aurícula derecha por medio de orificios independientes del seno coronario.

Circulación sistémica

La importancia funcional de la aorta y las grandes arterias en la circulación estriba en que regulan la velocidad y la uniformidad de la corriente sanguínea. Esto se halla garantizado por la elasticidad de la pared arterial, que obra como un regulador, pues la sístole carga dichas paredes elásticas con energía mecánica, la cual, durante la diástole, actúa como fuerza impulsora de la corriente sanguínea hacia los vasos periféricos. Por tanto, la elasticidad vascular ahorra trabajo al corazón y, al propio tiempo, amortigua la intensidad de la ola sistólica cardíaca.


Las arterias de menor calibre, y sobre todo las arteriolas, poseen abundantes elementos musculares en disposición anular, lo que explica los cambios en su luz vascular en respuesta a diferentes estímulos nerviosos, humorales o farmacológicos. Esta propiedad anatomofuncional determina que las arteriolas sean un elemento fundamental en la regulación de la presión arterial, así como de la afluencia variable de sangre a un órgano determinado según las necesidades metabólicas del momento.


Los capilares tienen una simple pared endotelial, a través de la cual se produce el intercambio de sustancias con los tejidos, siendo diferente la permeabilidad en las diversas regiones. En condiciones fisiológicas, el número de capilares que en un órgano determinado están abiertos a la circulación de la sangre, varía según sus necesidades. Si la actividad metabólica del órgano en un momento dado es importante, éste recibe mucha sangre y todos los capilares tienden a funcionar. Por el contrario, cuando las necesidades metabólicas son mínimas, el aflujo de sangre disminuye y funciona sólo una parte de los capilares. En algunos tejidos y órganos (dedos, base de las uñas, punta de la nariz, cuerpos cavernosos del pene, riñón, pulmones, etc.), hay arteriolas y vénulas que comunican directamente y evitan la estación capilar intermedia.


El sistema venoso recoge la sangre de los capilares y la vierte en la aurícula derecha por medio de las venas cavas superior e inferior. Esto se realiza gracias a un ligero gradiente de presión que existe entre el sistema venoso y la aurícula. Merced a su gran elasticidad, las venas contienen mucha sangre, de modo que en reposo el 50-65% del volumen de sangre se encuentra en el sistema venoso y, además, grandes cambios en su repleción hemática no se traducen por modificaciones importantes de presión. Sin embargo, no debe considerarse a las venas como un sistema de conducción pasivo, sino que gracias a su musculatura lisa responden a una variedad de influencias nerviosas y humorales. Así, un estímulo nervioso puede originar una constricción tal de las venas que exprima hacia el corazón gran parte de su contenido sanguíneo. Las venas de las extremidades están, además, sometidas a la acción mecánica de la musculatura esquelética, que durante su contracción tiende a exprimir la sangre hacia el corazón, efecto que es favorecido por el sistema valvular venoso, que impide que una parte de ella retorne hacia la periferia.


Sistema linfático. Los linfáticos son capilares con terminación ciega formados por una sola capa de células endoteliales que tienen acceso a partículas y a proteínas intersticiales, con gran capacidad, por tanto, de regulación complementaria del aparato circulatorio.

Circulación pulmonar

La función fundamental de la circulación pulmonar consiste en aportar oxígeno a la sangre y liberar el dióxido de carbono. La arteria pulmonar, a su salida del ventrículo derecho, se sitúa por delante y algo hacia la izquierda respecto a la aorta, bifurcándose debajo del cayado aórtico en las arterias pulmonares derecha e izquierda. Un corto ligamento, el ligamento arterioso, conecta la superficie superior de la bifurcación con la inferior del cayado aórtico. No es más que un rudimento del conducto arterioso fetal. Las paredes vasculares del sistema arterial pulmonar son más delgadas que las del sistema arterial periférico. Esta diferencia de grosor se desarrolla después del nacimiento, con la fragmentación de las fibras elásticas de las paredes arteriales pulmonares, lo cual obedece probablemente a la disminución de la presión arterial pulmonar. En el adulto, la presión arterial pulmonar es la sexta parte de la sistémica, y, sin embargo, el flujo pulmonar es equiparable al sistémico. Esto se explica por la menor resistencia vascular que opone la circulación pulmonar al paso de sangre.


Las arteriolas pulmonares se comportan de forma más pasiva que las sistémicas. Reaccionan relativamente menos a los estímulos nerviosos, humorales o farmacológicos y, además, de un modo diferente. Así, la hipoxia arterial y la hipercapnia ocasionan vasoconstricción en la circulación pulmonar, mientras que en la sistémica producen vasodilatación. Tanto en condiciones fisiológicas como patológicas, la influencia y el alcance de la acción nerviosa sobre el sistema vascular pulmonar no están, actualmente, bien aclarados. Existen dos mecanismos reguladores del flujo sanguíneo que tienden a mantener un buen intercambio gaseoso en diferentes áreas pulmonares. Por un lado, la existencia de una zona con hipoxia alveolar ocasiona una constricción vascular en dicha localización, de lo que resulta una mayor perfusión de sangre en las zonas mejor ventiladas. Por otro lado, en zonas del pulmón poco perfundidas se produce una broncoconstricción local debida, posiblemente, a una disminución en la concentración de dióxido de carbono.


Los capilares pulmonares tienen una presión de 7-10 mm Hg, lo cual contrasta con la presión de 25-35 mm Hg de los capilares de la circulación sistémica. Suponiendo unas paredes capilares pulmonares normales, la presión capilar tiene que elevarse hasta más de 30 mm Hg, es decir, superar a la presión osmótica, para que se produzca edema pulmonar. Por tanto, la baja presión capilar en los pulmones es fundamental para prevenir el edema pulmonar. Al igual que ocurre en la circulación sistémica, muchos capilares pulmonares normalmente están cerrados, pero actúan como reserva, abriéndose en forma pasiva ante un flujo mayor de sangre, sin que tal incremento del flujo, incluso hasta tres veces el normal, se traduzca en un aumento de las presiones capilar y arterial pulmonares.


Las venas de la circulación pulmonar drenan en cuatro principales: dos derechas, superior e inferior, que provienen del pulmón derecho y abocan a la aurícula izquierda por su lado derecho, y dos izquierdas, superior e inferior, que proceden del pulmón izquierdo y que abocan en la misma aurícula por su lado izquierdo. Como en la circulación sistémica, el 50-65% del volumen de sangre pulmonar está contenido en su sistema venoso.


La circulación pulmonar, puesto que recibe directamente el contragolpe de lo que ocurre en el corazón, de alguna manera participa en la mayoría de las enfermedades cardíacas. Así, la congestión pulmonar es el motivo de la disnea en los casos de insuficiencia cardíaca del lado izquierdo. Por otro lado, la hipertensión pulmonar, cualesquiera que sean las causas, constituye el motivo más importante de la aparición de insuficiencia cardíaca del lado derecho. El sistema linfático tiene también en el pulmón un marcado interés funcional.

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